Sanar no se trata de decirle al otro lo que hizo mal. Se trata de ser responsables de ahora en adelante de tus acciones y consecuencias, y que lo que te diga tu mamá ya no lo tomes desde los zapatos de tu niña herida, sino desde tu adulta. Así sabrás cómo gestionar la situación para que no te hiera. Pero decirle a ella que cambie, no adelanta nada en realidad. Te toca sanar a ti, no a ella