A mi padre le pasó. Llamo a la policía y estos le dijeron que al ser una propiedad privada no podían intervenir. Entonces mi padre les dijo: perfecto, en media hora voy a llamar a una grúa para que recoja ese coche de mi plaza de garaje y lo deje en mitad de un descampado en el barrio “tal” (el más peligroso de la cuidad).
A los 5 minutos estaba el dueño recogiendo el coche porque la policía lo había avisado por teléfono.