Aquí una que ha estado en ambos extremos. Estando gorda me hacían bullyng, y estando delgada había personas que me decían «estabas mejor antes, con tus curvas, ahora no tienes de dónde agarrar». Conclusión, las malas personas no cambian aunque tú cambies físicamente. Así que hay que aprender a quererse sea como sea tu físico y hacerse de valer ante esos comentarios.