Querida: Eres un sol de novia. ¡Ya quisiéramos todos!
Mi consejo: confía en la biología, en que el cuerpo siempre pide más de lo que le des, y saca el látigo. Con buen humor, con cariño, con la comprensión que has mostrado aquí, pero saca el puto látigo y crúzale con él la espalda (¡de buen rollo!) hasta que reaccione.
Argumentario: «Cariño, este es el trabajo que tú has elegido, esto es lo que hay, y en el mejor de los casos no va a haber otra hasta que te jubiles. Así que sé un hombre, asúmelo, y no me jodas con esto porque ahora tienes un curro de mierda y una novia pero como sigas por este camino te vas a quedar con un curro de mierda y punto».
Y látigo. Mucho látigo. Que salga a pasear o a lo que sea contigo durante un mes, le guste o no, y luego a ver cómo se encuentra.
Suerte.