Me recuerdas a mí.
Mi primera relación seria de pareja fue de 6 años. De los 16 a los 22.
Todo muy bonito hasta que en el último año de relación me entero de que me es infiel. Le perdono y seguimos.
Total, es sólo una vez, borracho… no lo volverá a repetir.
¡Ja ja y ja! Me puso los cuernos casi todos los fines de semana de nuestro último año de relación.
Con lo que eso conlleva: problemas de autoestima y confianza para mí, desarrollar unos ‘celos’ absurdos en otras relaciones…
Y aún así, aguanté un año más.
¿Por qué? Porque no quería creerlo. Porque éramos ‘felices’. Porque nuestras familias se conocían ya. ¡Cómo iba a hacerle esto a mis padres con el cariño que le tenían!
Ya, pero la persona más importante era yo. Y tenía que pensar en mí.
Conseguí dejarlo.
Pero para más narices al de unos meses entablo una relación de otros 7 años. En la que tampoco soy feliz desde el 4-5° año. ¿Y sabes qué? Que no era capaz de cortar la relación porque me daba pena nuestra familia, nuestros amigos, él… ¡Cómo iba a dejarle con lo bien que me cuidaba! Porque éste no era un gilipollas como el anterior. Era bueno conmigo, me cuidaba y me queria, pero yo no era feliz. Y 3 años de infelicidad después, tuve la fuerza de dejarlo.
¿Con ésto que te quiero decir? Que pienses cuantos años de vida he ‘perdido’ yo por no pensar en mí, por pensar en los demás. No cometas el mismo error.
Te puedo asegurar que ahora sí que soy feliz. Y tengo muy claro lo que busco en una relación. Mi autoestima está más a tope que nunca. Y los celos e inseguridades han pasado a mejor vida.
¡Eso sí! Como te dicen más arriba, ni se te ocurra acabar una relación y meterte en otra. Cúrate primero, refuerza tu autoestima y cuando tú estés bien ya conocerás a alguien.
¡Valórate!
Y sé feliz. Eso es lo único que debe importarte en esta vida.