Pues yo hubiera agradecido que me los hicieran de bebé, siempre me he sentido diferente, me encantaban los pendientes y se los veía a las demás niñas y me daba rabia infinita.
Pero me daba miedo hacérmelos, no tuve agujeros hasta los 18 años y sufrí muchísimo para hacérmelos. Puestos a no elegir por mí habría preferido que no me bautizaran.
Supongo que tú no tendrás agujeros y no te gustarán los pendientes…