Pídeselo: «hola Mari, qué tal estás? Yo ando un poco agobiadilla, la verdad, porque con los gastos de blablabla….a ti te vendría bien devolverme aquel dinero que te presté? Me vendría muy bien ahora porque blablabla». No lo dejes y no lo alargues más porque sí que lo perderás del todo. Ella por lo visto no te lo va a devolver si tú no se lo pides, ya lo habría hecho aunque hubiera sido a plazos y a trancas y barrancas. Mientras tú no se lo recuerdes, ella feliz haciéndose la loca.