Es un caso bastante clásico: una de las partes espera que la otra acabe cediendo y olvidándose del tema, tanto en el caso de querer tenerlos como si no. Y da largas y marea la perdiz esperando que el problema desaparezca.
Eso es una opción cobarde e injusta con la otra persona y así ha salido la cosa: 20 años después todo se ha ido a la mierda por haber intentado manipular a su pareja hacia el lado al que a él le apetecía en lugar de echarle dos narices, dejar las cosas claras y de no coincidir, partir por caminos diferentes para buscar cada uno su propia felicidad.
Ahora tenemos a un idiota arrepentido que se va a quedar más solo que la una y ahora está tratando de manipular a su mujer con culpabilidad y a una mujer que deseaba ser madre, compró las largas de su marido por 20 largos años y a saber si está a tiempo por simple edad. Qué pena.