Así era mi padre. Cuando estaba en casa no toleraba nada que no fuera silencio: especialmente le molestaba cuando nos reíamos (en otra habitación).
Pronto empezarán los ataques de ira y decir que el niño hace ruido a posta para molestar. Porque él si puede gritar, claro.
A mí madre le amargó la vida.
Ahora le extraña que no nos sintamos cómodos con él y se queja de que no vamos a verle.