No pongas en ningún momento sobre tus hombros la responsabilidad de «haber elegido al hombre incorrecto». No es nuestra culpa que la mayoría de los hombres acaben siendo ineptos empcionales. Ser padre le ha venido grande y lo ha pagado contigo y vuestro hijo de la peor manera posible, pero en unos años agradecerás haberte librado de alguien que no te valora ni te cuida y tú habrás podido educar a tu hijo sin una influencia tan pésima. Muchísimo ánimo guapa, nadie se merece algo así pero nada duele para siempre y volverás a ser feliz.