A mí me pasó «algo malo»: mi hija decidió nacer a las 22 semanas y, aunque no tenía nada malo, era tan prematura que vivió apenas 15 minutos. La tuve en mis brazos y la besé (los minutos más tristes pero bonitos de mi vida). De lo único que me arrepiento es de no haberle dado momentos de ilusión y no tener ni un solo regalito para ella…xq es como si nunca hubiese existido, y eso duele más.
El baby shower me parece una absurdez, pero hay muchas formas de celebrar la vida, y comprar unos patucos no hace mal a nadie, sin opulencia, claro.