Yo creo que el amor se puede cultivar y hacer crecer día a día.
Cuando empecé con mi chico estaba igual, me gustaba, pero no estaba locamente enamorada. Eso vino con el tiempo para los dos, fuimos descubiendonos poco a poco y soy feliz. Han pasado 7 años y sigo teniendo mariposas en el estómago cuando me llama o me coge la mano. Es un amor diferente, calmado, maduro y surgió poco a poco. No es necesaria la locura.