El problema de esto es que existen las cosas de niños y el bulling, y desde el punto de vista adulto no siempre es fácil distinguirlo.
Yo tengo 2 hijos, uno tipo líder, que es con el que suelo tener más problemas porque suele ser el que se frustra si en un grupo de niños no lo tienen en cuenta, y otro sumiso y tímido, que como hijo es muy “cómodo” porque no da problemas, pero temo que sufra por su propia sumisión.
Pues yo a ambos les intento educar en el respeto y en que los respeten. Y a mí no me gusta intervenir con los niños, para que ellos solos se vayan apañando, pero si oyera a mi hijo mayor hablarle así a otro niño, tendría una charla con él, de la misma forma que si viera que tratan así a mí pequeño, creo que también intervendría, pero reconozco que es difícil.
Es una pena que la inteligencia emocional no sea uno de los puntos fuertes de nuestra educación, tanto en casa como en el colegio.