Tienes toda la razón, incluso yo que he tenido la fortuna de estar rodeada de muy poca violencia de género (en comparación con otros contextos) yo que no he vivido abusos, que he nacido en una familia que pone esfuerzo en la igualdad y cuyos amigos y pareja también lo hacen y que trabajo en un lugar seguro, siento esa alerta perpetua, esa especie de amenaza constante construida sobre experiencias reales de acoso callejero, de paternalismo, de condescendencia y de absurdos corsés sociales.
Es agotador, y seguro que si tu camino ha sido duro debes y tienes derecho a estar exhausta, solo espero que puedas encontrar tu pequeño reducto de paz rodeada de personas alejadas de la masculinidad tóxica, un reducto en el que descansar, sanar y tomar fuerza para cambiar el mundo como seguro que ya estás haciendo.
Un abrazo y mucha fuerza, no estás sola