Yo soy una mujer felizmente casada (ojo, por la iglesia, con vestidazo y bien de celebración), y me están dejando fría los comentarios que estoy leyendo por aquí. A ver, que si él NO QUIERE casarse es tan válido como el deseo de ella de hacerlo. Y, mira, lo siento, no tiene por qué ceder si no le da la real gana. Si nos ponemos así, ¿por qué no cede ella?
Lo de obligarle, «convencerle», que «ceda» porque es el deseo de ella (y nos metemos los de él por donde le quepan), que «total, es solo un día», que «si la quiere debería hacerlo», me pone mala, de verdad os lo digo. Qué manera de presionar al personal.
A la autora: Si tan importante es para ti casarse y él se niega… Pues o te adaptas o le dejas y buscas a alguien más compatible en ese sentido. No hay más.