Os cuento:
– Primero, el chico se comió el el tercio que era para mí con su padre en verano. Lo de si me iba a comprar el queso ahora o no ha sido después.
– Segundo, no me lo ha traído. No voy a defenderlo. Me ha sentado mal, pero tengo que decir que ni ha ido a su peluquería favorita para cortarse el pelo. De lo ha cortado aquí al llegar.
– Tercero, se lo dije. Le expliqué que para mi era importante ese detalle y le pidió a su madre que me lo trajera. Le pedí que no lo hiciera y que a la próxima que suba me traiga el queso. Dijo que lo haría.
El queso no es lo importante. Es la actitud que está teniendo de ser un pasota y pensar en sí mismo. Tengo que decir que lo hace conmigo, pero también con su familia.