Pues a mí me parece muy lícito que hayas dado la cara por tus hijos, que también son tuyos y pinchas y cortas si en su día libre están obligados a ver un desfile que no les apetece.
Si para tu marido es tan importante, qué lo vea él. Eso de obligar “porque yo lo digo” está muy feo y solo va a conseguir que los niños terminen por odiar la tradición.