Si a él le gustan los desfiles, que los vea, pero por muy tradición que sea para ellos, no entiendo que haya que obligar a nadie a seguir sus gustos y tradiciones, me da igual que hablemos de desfiles, de misas, de fútbol, de películas o de conciertos.
Pero sobre todo lo que más me mosquea es mi marido no me habla porque…
Me da igual lo que haya sucedido, yo no me quedo con alguien que me retira la palabra, si hay algún problema lo hablamos, si cree que le has desautorizado con los niños que te lo diga y que se comunique como un adulto, no como un adolescente con pataleta o tratando de salirse con la suya a través de un chantaje tan ruin como castigarte con su silencio.
No sé, tenéis muchos años de relación e hijos, pero como mínimo cuando se le pase la rabieta esto exige una seria conversación.
Un abrazo y mucha fuerza