Yo una vez fuí la que se piró.
Él me hacía gracia, o mas bien me alagaba que yo le hiciese gracia. Y quedamos, la tarde avanzaba y el tipo cada vez me gustaba menos, no habia nada. Él si que parecía entusiasmado.
La situación era muy mala, me llevó lejos a dar 1 paseo por el monte, bonito y romántico y bueno yo ya había sugerido volver un par de veces.
En un momento él se soltó y yo me dejé llevar. Llegó un punto malo, de verdad, no me estaba gustando, quería marcharme a mi casa pero ya estaba demasiado avanzada la cosa, muuuucho. Y dejé que pasase casi por cortesía.
Luego callada, me sentía muy mal conmigo misma, ¿cómo no había sido capaz de frenarlo antes? volvimos. «Hasta pronto» y me di la ducha mas larga e intensa de la historia. qué sucia.
Y desaparecí…