Mi novio y yo nos conocimos con 14 años.
Él era (y sigue siendo) un niño muy guapo. Inocente, dulce, amable, generoso, sincero, un trozo de pan. Jamás pensé que se había fijado en mí hasta que me lo dijo su mejor amigo. Yo estaba en ese momento empezando a salir con otro amigo del grupo, más malote. Resultó ser bastante imbécil y manipulador. Acabó dejándome cuando se aburrió. Le perdoné un par de años después cuando me confesó que es gay y que sentía que me estaba engañando y se comportaba como un capullo porque no sabía cómo gestionar una relación. Meses después de haberlo dejado con ese chico, el que ahora es mi pareja me confesó que le seguía gustando. Yo no me lo podía creer, había estado esperando casi un año en total a que lo dejásemos y después que yo fuera recomponiendo del otro chico. Evidentemente él me gustaba mucho pero teniendo en cuenta lo que había supuesto el otro que era mi primer novio, me acojoné, después de un par de semanas de besos, le dije que no estaba preparada para una relación y acabé alejándome de todo ese grupo de amigos.
Ya más adolescente, con 16 empecé a salir con un chico. Duramos tres años. De los cuales el primer año y medio fue maravilloso, el segundo fue una tortura y el tercero fue un duelo conmigo misma para tener valor de dejar a «la única persona que me había querido» evidentemente, esa persona no me quería ni era el l único que me había querido, pero yo era bastante adolescente y bastante idiota.
Con 19 estaba soltera y más feliz que nunca, no podía evitar preguntarme que había sido de ese chaval que siendo solo un niño había sido mi amigo y mi enamorado. Una persona tan buena que no pensaba que podía llegar a quererme. Autoestima dónde.
Durante un tiempo estuve explorando mi sexualidad, conociendo gente nueva, saliendo con mis amigos, haciendo mi vida.
Un día se me ocurrió pasarme con unos amigos por el parque de toda la vida donde todos los jóvenes íbamos de botellón o simplemente a reunirnos.
Et voilà, allí estaba él. Nos sentamos y nos pusimos al día. Habían pasado tantos años y el estaba igual sólo que más adulto. Él me dijo sin embargo que yo había cambiado muchísimo a mejor, se me veía más feliz, más segura y divertida que nunca. Él estudiaba fuera así que sólo veía una vez cada x tiempo. Empezamos a quedar una vez cada, aproximadamente, dos meses. Quedábamos a tomar algo, hablábamos y a casa. Un día fui a verle yo. A la vuelta en el bus, me había dado cuenta de que estaba enamorada. Qué miedo.
Pasamos 8 meses así. Un día estábamos de risas en el coche cuando me confesó que tenía la cabeza hecha un lío en el plano sentimental. Cuando volví a casa me sentí muy imbécil. A él le gustaba una muchacha y yo había llegado tarde.
Intenté olvidarme del tema. En ese momento yo tenía un follamigo bastante genial. Sabíamos que teníamos una cosa esporádica con principio y fin así que nos contábamos todo lo que nos preocupaba. Él me dijo: por lo que me cuentas y la relación que tenéis dudo bastante que se haya olvidado de ti.
Pasa otro tiempo, la última vez que quedamos el follamigo y yo me dijo, la próxima vez que nos veamos estarás saliendo con ese muchacho, ya lo verás.
Un Marzo de hace seis años y medio, quedo para tomar una cerveza con el que ahora es mi novio. Me dice que ahora tiene muy claras sus metas y lo que quiere en su vida. Me soltó un pedazo monólogo que no sabía cómo interpretar, se dió cuenta y lo finalizó dándome el beso más bonito que tengo guardado en mi corazón.
Ahora vivo con él. Sigue siendo una persona maravillosa, dulce, generosa, divertida… Siempre he pensado que he tenido mucha suerte en mi vida de encontrarlo. Pero él me dice siempre que si yo no fuera como soy, no estaría conmigo.
El amor es impredecible, nunca sabes que va a pasar. Yo me siento muy afortunada porque a pesar de tener situaciones muy jodidas en la vida, él es mi mayor apoyo, mi mejor amigo y la persona que más quiero en este mundo.
Cómo colofón final, nunca he perdido la relación con ese follamigo tan genial, evidentemente ya solo amigo. Me lo encontré en el metro hace un par de semanas y me vio con mi novio. Cruzó toda la gente solo para saludarme y conocer a mi chico. Él muy cabron lo primero que hizo fue mirarme y sentí como me clavó un: Te lo dije.