Nunca hay que confundir fantasía con realidad. A tí te pone que un tío que te mola te agarre y te dé caña, lo que te pone no es una violación, porque aunque finjas que no quieres en el fondo sí que lo estás deseando; si no hay negación por tu parte, y hay disfrute, no es violación. Es una relación sexual consentida que escenifica sumisión por tu parte y dominación por la suya. Sin más.
Eso no significa que te gusten las violaciones. Muchas personas sienten atracción por los cachetes, las esposas, las vendas y todo ese mundillo BDSM.