Hola a todas. Realmente no sé cómo sentirme con todo lo que estoy leyendo. He pasado por mi propia historia de abuso y violación, mi familia (la que en su día lo supo) no me creyó, también era una persona cercana y lo negó todo, todos fingieron y me obligaron a creer que me lo inventé o que lo había soñado. Llevo toda mi vida con unas secuelas dificilísimas que yo sola he ido superando como buenamente he podido, aunque 20 y pico años después aún tengo residuo de todo esto. Mi propia madre lo reconoció hace poco, quitándole peso y usándolo en su beneficio para amenazar a uno de los implicados en el asunto. Mi padre no lo sabe. No tengo una familia «normal» y estoy bastante sola en todo esto. Mi pareja lo sabe y mis dos mejores amigos saben parte del asunto. Me cuesta horrores decirlo en voz alta o simplemente escribirlo, sin embargo nunca sale de mi cabeza. Y no es sólo cómo me ha afectado como niña, como mujer y como persona, sino como hija, hermana, nieta, sobrina. Es durísimo y es una sensación de soledad y autocuestionarse constantemente terrible. Odio la palabra víctima, pero en el fondo sé (y me ha llevado años reconocerlo) que lo soy. No destapo el asunto por miedo a cómo me pueda afectar a mí abrir una herida que tanto me cuesta cerrar a diario, porque francamente me importa poco si hago o no daño a una familia que tan poco se ha preocupado por mí. Creo que el apoyo entre nosotras y la autoterapia y reflexión ayudan muchísimo, reconocer y aceptar lo que ocurrió, las consecuencias que recayeron sobre ti, cómo te ha cambiado y cómo te hace sentir. Si te haces fuerte, cuéntalo, denúncialo. Apoyo a todas a hacerlo aunque yo misma aún no sea capaz de predicar con el ejemplo. Os apoyo a todas enormemente y os agradezco en el alma que hayáis dejado este pedacito vuestro que hoy me ha ayudado tanto.