Hola, yo también odio los juegos de mesa. Nunca, ni de pequeña me llamaron mucho la atención. En mi familia no se jugaba mucho, una época les dio por el Monopoly, horrible. Como mucho jugaba a las damas y al Uno. También a algún juego de naipes pero vamos… En verano cuando se ponían a jugar con un parchís de 8, que no acababa nunca, lo pasaba muy mal. Tanto que desconectaba y tres horas más tarde alguien se picaba si ganaba yo porque no tenía ambición ninguna … Me sentía tal cual describes. Soy torpe, menos ingeniosa, menos lista, no sé montar estrategias… Me agobio y no disfruto. Cuando pensaba que no tendría que volver a jugar por compromiso, un compi de piso llegó con el Catan y mi novio, que aún estaba conociendo y no sabía de su afición, se volvió loco. A mitad de juego me harté, ellos notaron que me ponía de mal humor. No hemos vuelto a jugar pero a su familia le encantan estos juegos y navidad pues… Yo huyo. Él lo sabe y me respeta. Reconozco que soy muy insegura. También creo que tiene que ver con mi autoestima y mi autoconcepto, que ya trabajo pero bueno, la vida no se resume a juegos de mesa, hay más cosas que hacer y otras formas de divertirse.