Yo pasé por algo parecido, en mi caso no eran los jefes, eran los compañeros.
Han pasado 5 años y aún hoy lo recuerdo como la peor etapa de mi vida. Con la perspectiva del tiempo sigo pensando que lo mejor fue irme, gracias a Dios los jefes llegaron a un acuerdo conmigo y aunque me fui yo conseguí tener paro y sobre todo paz mental.
Denunciar aunque tengas pruebas puede hacer que ganes, pero esa gente que es mala si encima la hieren hieren orgullo te van a joder de una manera legal, asique te la ganarás de enemiga de por vida… la lección que yo aprendí es que ningún trabajo se merece nuestra salud mental.
Mucha fuerza!