Me di cuenta cuando, estando mal, se lo ocultaba. Sabía que, en lugar de apoyo, él iba a hacerme más daño si se enteraba.
Cuando no me defendía ante abusos de terceras personas (su familia).
Cuando él anteponía sus hobbies a pasar tiempo juntos o ayudar en las tareas familiares.
Fue difícil salir de ahí. Decidí hacerlo después de tocar fondo. Nunca más.