Me di cuenta cuando salí de ahí.
Normalicé comportamientos por su parte que no debería haber hecho. Era normal que revisara mi teléfono y hasta mis facturas para ver si había llamado o enviado sms y los había borrado del teléfono. Era normal que hiciera comentarios despectivos sobre mi cuerpo y yo asumiera que eran ciertos y que estaba gorda (1’80 y 65kg…). Era normal que yo no pudiera salir con quien quisiera ni tener amigos chicos. Era normal que se enfadara si le ocultaba cosas que yo sabía que supondrían una discusión aunque no fueran malas ni importantes. Era normal que él se quedara todo mi dinero y yo dependiera de él hasta para comprar el pan.
¿Como salí? Cuando empecé a ver qué yo no quería una relación así no lo dejé pero empecé a rebelarme, a hacer lo que quería si consideraba que no hacía daño a nadie. Y me dejó él. Salí corriendo de allí… Volvió dos días después pidiendo perdón pero ya no volví a caer. Yo no sabía cómo dejarlo pero que él lo hiciera me liberó y fue la oportunidad perfecta para salir de ese infierno y no volver jamás al haber sido decisión suya el dejarme.
8 años de relación, yo empecé a rebelarme los últimos 6 meses… Eso fue lo que aguantó él sin que se hicieran las cosas como él decía.
Y todo lo que he contado (y más) obviamente lo veían todos los de mi alrededor, me lo decían y yo no hacía caso y defendía a mi pareja a capa y espada.