Por desgracia yo también he tenido una madre que me ha juzgado por mi aspecto, y siempre ha tenido tendencia a compararme con otras personas. Nunca le he oído decir un »me siento orgullosa de ti» o un »estás preciosa». Durante mi adolescencia me esforcé por ser todo lo que ella quería, pero ella siempre quería más. Quería una hija perfecta, y yo no soy una persona perfecta ni quiero serlo. La vida y la experiencia me han enseñado que estas personas son personas con una fuerte inseguridad en sí mismos, a veces no hacen las cosas a malas, con la intención de ofender, sino que tras esas críticas o rechazos, esconden los suyos propios. Lo que hice fue empezar a »sudar» de todo lo que ella me decía. »Ponte a dieta, que con ese culo nadie te va a querer», la miraba, asentía y seguía a lo mío, como si me hubiese dicho que las paredes de casa son blancas. Cuando vio que empezaba a darme igual su opinión, dejó de llamarme gorda o de insistir en ponerme a dieta. Tienes que quererte tú misma y pasar de lo que digan el resto. Por mucha familia que sea, o mucho cariño que puedas tenerles, no tienes que hacer caso a nada que pueda hacerte daño en cualquier momento.