«He aprendido gracias a ella a saber dejar marchar, a respetar los tiempos.»
No, no has aprendido una mierda. Eres un pesado y todo este tiempo después sigues acosándola. Tienes suerte de que no me lo estés haciendo a mí, porque si yo fuese ella ya te habría mandado a un par de colegas a que te metieran un par de mecos. Coño ya con los pesados de los huevos.