Tú no te calles, pero ahora niégalo todo y a la próxima, sí, graba. No tanto por denunciarlo como por tenerle cogido por los huevos. Que se queja al otro jefe? Te encierras con los dos en su despacho y les dices que tienes una grabación por casualidad, porque estabas a punto de grabar la lista de la compra y que se oye perfectamente lo que ha pasado, y que, oh, inocente de ti, lo has guardado en la nube, ups…