Amén, hermana.
Yo he pasado por lo mismo que tú.
Y, aunque es cierto que la cosa tarda más en cicatrizar por la grasa del abdomen, nadie tiene derecho a maltratarte.
Lo que yo hago cuando me veo en esa situación es poner cara de sorpresa y decir: «¿que estoy gorda? Primera noticia. Qué disgusto me estás dando» y me quedo tan panchi.
¡Recupérate, Silvia!