Os entiendo a las tres y es muy posible que la idea de cambiar de amigos sea la más acertada. De hecho, en cuanto leí «dos de mis amigos han empezado a mofarse del término “gordibuena” despectivamente hacia mí y haciéndome sentir mal e incomoda» pensé justo lo que ha dicho Flor: Esos no son tus amigos. Pero luego me he vuelto a acordar de la historia y me ha dado la sensación de que quizá sea necesario entender mejor la situación para sacar conclusiones. Me he acordado de dos amigas que tenía en Irlanda, las dos preciosas, y las dos muy bajitas (en torno al metro cincuenta). Como las dos saben perfectamente lo buenas que están, yo no pensaba que tuvieran inseguridades con su físico, así que me permitía hacerles bromas sobre su altura. Un día una de ellas me dijo que le sentaban mal las bromas porque tiene complejo de baja. Me quedé pilladísimo. Me considero una persona sensible y empática, pero no me imaginaba que una tía buena que tiene a todos los tíos detrás fuera a tener complejo por eso. Por supuesto, no le volví a hacer ninguna broma más (ni a la otra tampoco).
En fin, sé que la situación no es igual, pero lo que quiero decir es que a veces hacemos bromas pensando que no tienen importancia y resulta que le estamos tocando la moral a la otra persona. Un amigo es un tesoro. Es posible que esas personas no sean tus amigos, pero yo me aseguraría completamente antes de darles de lado, no vaya a ser que pierdas dos amigos por un malentendido. Los tíos podemos llegar a ser muy brutos sin darnos cuenta.