Muy sencillo, los que no están gordos no saben lo que es sentirse juzgado por serlo. Piensan que por estar gordo tenemos que soportar que cualquiera nos lo pueda decir y se pueden meter con nosotros o decirnos que lo somos.
Somos una Diana de inseguridades de los demás.
Y los gordos o nos hacemos fuertes o lo pasamos mal.
A las personas que no aportan nada y con las que no se puede hablar no hay que hacerles caso, es perder el tiempo