Si estuvieras enamorada, primero lo sabrías y no lo pondrías en duda. Segundo, no le habrías puesto los cuernos. Tercero, habrías valorado la posibilidad de replanificar tus planes, de ver cómo abordar el Erasmus de otra manera.
A mí me parece que no sabes estar sola, y eso para alguien que quiere irse fuera es muy peligroso.