Hola, vengo por aquí porque mis amigas están hasta las narices (por no decir otra palabra) de escucharme, y como a mí me encanta leer lo que les pasa a otras chicas, pensé; qué coño, voy a escribir lo que me pasa a mí.
Resulta que me han dejado. Sí, una chica más con el corazón roto y blablabla. Pero hostia, es que no me lo esperaba y resulta que duele, duele mucho y de verdad.
Voy a empezar por el principio para ponernos en contexto; hará cosa de dos años, empecé a salir con un chico, vamos a llamarlo Pepito. Pepito era un tóxico de los pies a la cabeza. De esa clase de chicos que te prometen un castillo y que te culpan por esperarlo. Pero, como soy una loca más enamorada del amor, para mí era el chico perfecto. Romanticé nuestra relación en todos los aspectos posibles. Cuando estábamos bien estábamos genial, y cuando estábamos mal, discutíamos tan fuerte que yo me sentía como en una película de amor donde los protagonistas discuten pero se quieren tanto que no se pueden dejar ir. Romantizándolo todo, insisto.
El sexo era una locura, todo hay que decirlo. El caso es que empecé a llorar demasiado, algo de todo aquello dolía a lo bestia, y por fin se terminó. Fue una ruptura dura, de esas en las que no comes y adelgazas y lloras y sufres y no sabes como salir. Me costó mucho. Pasan dos meses y aparece en escena Juanito.
Juanito era completamente distinto, yo seguía llorando por el otro imbécil, pero bueno, follar de vez en cuando con Juanito no estaba mal. Resulta que Juanito también venía de una relación en la que le habían hecho mucho daño, así que siempre nos vi como dos mitades rotas que se encontraron a tiempo. Era bueno, era atento, era el típico chico al que presentarías a tus padres, ¿me entendéis?. Juanito y yo seguimos así un tiempo, me trataba como nunca me habían tratado (y lo digo completamente en serio), pero no era una locura, nunca supe como explicarlo. Pasaron los meses y empezamos a salir. Por estudios estuvimos este primer cuatrimestre (septiembre-diciembre) los dos juntos en Madrid, y para mí fue genial, cómodo y bonito. Nos apoyábamos y nos queríamos mucho y muy bien, diría que fue un año en paz. Le puse los cuernos en octubre, no me matéis solo fue un beso en una discoteca, con el mamarracho cabrón de Pepito. Me sentí la peor persona del mundo, se lo conté a Juanito, y supimos superarlo.

Seguimos hasta enero, y fue entonces cuando no se como se torció todo. Resulta que él no estaba enamorado de mí, yo esto lo sabía y duele decirlo, pero como yo sentía que tampoco lo estaba no importaba, hasta que esa mierda empezó a doler. En enero se sacó el tema, yo además me iba de Erasmus a Italia ahora en febrero, y por decisión mutua (aunque más suya) se acabó la relación el 2 de enero. Yo me hice la fuerte, no derramé ni una sola puta lágrima por él, me convencí a mi misma de que yo tampoco sentía lo que se supone que tenía que sentir. Pero ahora le echo de menos muchísimo. No se nada de él desde entonces y os juro que me duele y me jode no saber nada de alguien a quien quiero tantísimo. Porque estoy segura de que le quiero, eso lo sé a ciencia cierta.
Mi duda ahora mismo, es que quizás si estuve enamorada y no supe verlo por tener los ojos completamente nublados por la sombra de una relación tóxica. Sé que de nada vale plantearse eso ahora, que se acabó, pero es que estoy muy triste y no lo entiendo.
Pepito se murió para mi el día de la discoteca por cierto, por si alguien no sabía que había sido de él.
Este es el drama que venía a contaros y del que mis amigas estás hartas chicas.
Gracias por leer:)