Lo que no es normal es que quieras imponer tu mentalidad a los demás. Nadie os obliga a beber a vosotros, pero tienes que entender que haya gente a la que no le guste comer el solomillo maridado con una coca-cola o los langostinos con una fanta.
Que vosotros hayáis tenido malas experiencias no quiere decir que todo el mundo al que le gusta disfrutar de un par de copas de un vino bueno en una comida que se supone «de gala» sea alcohólico.