No entiendo por qué no nos cuesta nada poner dinero para un piso en alquiler, amueblarlo e incluso reformarlo si hace falta (a sabiendas de que no es nuestro), pero cuando el piso es de nuestra pareja siempre vamos en plan «cuidado, que si rompemos se lo quedará todo». Vamos a ver, lo primero es que no tenéis por qué romper. Lo segundo es que te gustarías el mismo dinero o incluso más en un alquiler, mientras que aquí solo estás participando en unos muebles que vas a disfrutar durante mucho tiempo y que el día de mañana se pueden revender por wallapop. Es una inversión fácilmente recuperable y que te interesa si quieres que el piso tenga tu firma. Por ejemplo mi pareja quiere montarse un cuarto de videojuegos. La casa es mía pero el ordenador, la silla, los videojuegos y todo eso va a ser cosa suya porque es su capricho. Y digo yo que tu chiqui también tendrá caprichos, ya sea «x» colchón para su espalda o «x» televisor de pantalla plana. Vivir juntos es un proyecto muy bonito, no lo empañéis discutiendo por el dinero.