Hace tiempo que os leo, incluso a veces comento alguna cosilla con mi chico, y ha sido él quien me animó a consultaros, por eso de que al no conocernos podéis ser más imparciales…
Os pongo en antecedentes… Llevamos 12 años juntos, y todo va fenomenal, todo… Salvo que no encontramos una solución satisfactoria para nuestra economía doméstica.
Hace tres años decidí que estaba harta de pagar alquiler, con la sensación de estar tirando el dinero y no poder tener todo a nuestro gusto. Mi chico trabajaba pocas horas a la semana y la perspectiva no era muy buena, y yo me las apañaba (sin holguras) para llevar el mayor peso de los gastos, pero contaba con una gran ventaja, en vez de tener que pedir una hipoteca, me hicieron un préstamo familiar (con su papeleo en hacienda y demás historias) que yo iría devolviendo sin intereses, y vengo a pagar lo mismo que antes, pero invirtiendo en futuro.
Evidentemente, bajo estas circunstancias la casa está puesta a mi nombre, aunque la buscamos juntos y siempre he contado con él para todo, para mí es NUESTRA CASA.
Al venir a vivir aquí, los dos decidimos volver a estudiar para mejorar nuestro futuro laboral, él tuvo que dejar su trabajo, pero yo pude compatibilizar el mío con mis estudios, así que en general, asumí todos los gastos. Es lo que había, hasta aquí todo correcto. Yo le animé a dejar el trabajo porque estaba en un bucle difícil de salir, era una mierda de unas 15h semanales, pero incompatible con otra cosa y al ser indefinido cuesta mucho dar el paso de soltarlo para probar algo nuevo.
Ahora que hemos terminado nuestros respectivos ciclos formativos, él ha encontrado un trabajo decente con su jornada completa, y yo estoy en vistas de cambiar y mejorar también. Pero ahora es cuando se presentan pequeños problemas a la hora de repartir los gastos…
– Evidentemente, los gastos de «hipoteca» son míos
– Los gastos de luz, agua, comida, etc. Son a medias.
Pero… ¿Qué hacer con esos gastos extras que conlleva una casa? Muebles, reformas grandes y/o pequeñas, electrodomésticos…

Al venir aquí yo asumí todos los gastos de amueblar, incluidos todos los electrodomésticos nuevos, tampoco había más opciones en ese momento porque él tampoco disponía de ahorros, pero… ¿Y partir de ahora?
Por una parte, comprendo su punto de vista, que si en algún momento la relación se rompe las mejoras se quedarían en mi casa y él «saldría perdiendo». Pero por otro lado, tanto mejoras como muebles, electrodomésticos, etc. Nos benefician a los dos y tampoco veo justo tener que asumir yo todo el peso de todos esos gastos, pues al final yo voy siempre invirtiendo todo lo que gano en nuestro hogar, y a él le dará para ahorrar casi todo el sueldo.
Los dos buscamos una solución lo más justa para las dos partes, porque nunca se sabe qué puede pasar… ¿Alguna idea?
Gracias, y perdón por el tostón!