Ni generación de cristal ni puñetas: las habéis consentido demasiado y se os han subido a la chepa. Tu marido, como les quiere poner algo más de límites, es «el malo» para ellas.
¿No le pediste cuentas a tu hija por lo que puso en el diario? Alucino, porque son cosas muy fuertes. Además, eso ha podido tocar la fibra de tu marido y despertar un trauma de su infancia.
Lo qie necesita tus hijas es que las pongáis en su sitio, aunque sea acudiendo a terapia. Y tú, da un poco más de apoyo a tu marido y no se lo dejes pasar todo por bueno a tus hijas.