No has elegido a quién te encuentras en la vida, y parece que tampoco a quién quieres (en esa segunda parte no estoy tan de acuerdo: la voluntad es tuya, y sólo tuya. Quizá no eliges lo que sientes, pero sí lo que piensas y lo que haces).
Tampoco elegimos la sociedad en la que hemos nacido. Y ahí, de nuevo, elegimos, si nos integramos o luchamos por romper las normas del convencionalismo.
Parece que tu marido y tú os sentíais cómodos viviendo integrados.
Pero las situaciones y las personas cambian. Y todos seguimos eligiendo cada día.
¿Cuál es tu decisión? Yo la tengo clara. Una vez tomada, lo único que te falta es mantener la coherencia.
Un saludo.