Lo que importa realmente para tener amigos es la personalidad del crío y no su físico. Yo tengo 30 años y en mi colegio había unos cuantos niños y niñas que eran los líderes de su grupito de amigos y no entraban dentro de «los cánones de belleza» y a nadie le importaba. No se dejaba a nadie sólo. Aunque no era un colegio de ciudad y nos conocíamos todos.