Así que tu «amiga» escucha conversaciones privadas ajenas y luego te echa en cara los comentarios que hiciste sobre ella (remarco: en una conversación privada) pero la loca eres tú. Hay que j*d*rs* con tu «amiga».
Y encima te falta al respeto con sus maravillosos comentarios. Menuda joyita.
A mí me faltaría prado para correr y poner distancia con semejante bicho.