Míralo de este modo. Dentro de unos años puedes recordar esta feria como aquella en que fuiste «la que no pudo ponerse el vestido porque estaba demasiado gorda», y sentirás una punzada al recordarla. O puedes recordarla como aquella en que disfrutaste como nunca y además le que demostraste a tu familia que los complejos y el qué dirán no nos tienen que limitar, y se puede disfrutar igual estando gorda que delgada, el único requisito de un vestido para que puedas lucirlo es que sea de tu talla y te lo puedas abrochar! Nada más.