Lo primero de todo, no hagas nada porque nadie te lo diga. Es decir, si tú no vas a casa de tu suegra a decirle cómo hacer su vida, que te entre por un oído y te salga por el otro lo que te diga, que cada uno se organiza la vida y la casa como mejor puede.
Segundo, si empiezas a trabajar has de dejar las cosas claras en cuanto a las tareas: ya sois dos trabajando fuera, pues también dos trabajando dentro de casa. Si tu marido no colabora dentro, pues deja el trabajo y sigues como hasta ahora si es lo que mejor ves o contratáis a alguien para que haga las cosas de casa, pero no te cargues con todo porque al final acabas contigo misma