Si tu marido no lo entiende, a la próxima se lo puedes explicar con un ejemplo.
Cuando la abuela haga uno de esos comentarios sobre el peso de la niña, haz tú otro sobre sus arrugas, sus canas o lo que sea que tenga la señora. Que algo tendrá, porque todos tenemos algo. Que lo oiga tu marido. Y cuando la abuela se enfade y proteste, ya sabes la respuesta: «pensé que oírlo te iba a ir bien porque así tomarás conciencia… eso es lo que le dices a la niña, ¿no?»