A ver, en ningún caso te puedes sentir engañada. Puede que las cosas no se estén dando como querías, puedes estar insatisfecha, puedes estar infeliz, puedes decidir no querer seguir en esta relación, pero no te puedes sentir engañada.
¿Por qué no? Imagina que de un día para otro tu pareja queda sin trabajo por mucho tiempo y digas «en ningún momento me dijo que seríamos pobres». O perdiese sus extremidades y dijeses «en ningún momento me dijo que tendría que adaptar nuestra casa para que pudiese circular una silla de ruedas». Vamos, que es como si estuvieses esperando que tuviese una bola mágica para predecir el futuro y te hubiese ocultado lo que vio en ella. No, no hay engaño en esto, al menos no en la información que conocemos.
Ahora bien, sí es extraño que te diga que «no hay ningún problema». A ver, puede que no haya un «problema» en el sentido literal, pues alguien que pierde el deseo sexual tal vez no lo percibe como un problema en lo personal, pero obviamente hay un problema para la pareja, sobre todo porque a ti no te gustan las cosas como están, porque hubo un cambio importante, y hay que tomar decisiones al respecto.
Un especialista en sexualidad es una buena opción. También puede serlo un urólogo (no vaya a ser algo orgánico que oculta por vergüenza). Ahí tendrás que evaluar su apertura a buscar una solución (ya sea que resulte o no, pero al menos intentarlo). Pero también puede ser que, tal vez… cambió. Y ahí tendrán que evaluar qué hacer, explorar vías menos convencionales (p.e. relaciones abiertas), tolerarse, o dejarlo.