No había más que luchar. Hablaba con otras, no quería intimidad contigo, todo eran discusiones y te echaba la culpa a ti cuando te estaba haciendo daño. ¿Crees que habría querido ir a terapia de pareja de forma sincera? Piénsalo de manera fría. O se habría negado y seguiría igual. O habrías ido para darse cuenta en terapia que ya no te quería. Quizás os habríais ahorrado un par de peleas y cuatro días fuera de casa, la conversación hubiera sido más abierta y tierna, pero el resultado sería el mismo, ruptura. Cuando una persona ya no te quiere, no se puede luchar. Te toca asumirlo y recuperarte. Ánimo.