Hola. Yo te puedo dar la visión de padre que ha pasado dos veces por la situación que comentas. Efectivamente, es frustrante que los padres en esos casos podamos hacer poco. De hecho eso llega a afectar al principio en la relación padre/bebé, ya que solo consigue encontrar calma con la mamá. En nuestro caso, aparte de asumir y tomarnos con todo el humor posible la situación (yo era el «señor que vivía en casa» en vez del padre) a mí me ayudó mucho portear, y a mi mujer también para disponer de algo de rato para ella. En cuanto acababa la toma, me cargaba a mi hijo( y posteriormente a mi hija 3 años después) y conseguía que se durmieran conmigo. Fortalecía la relación con mis bebés en una època difícil, conseguía un poco de piel con piel, y sobretodo sentía que estaba aportando algo a la crianza más allá de limpiar y cambiar pañales. Es una època que pasa más rápido de lo que parece, así que paciencia y buscar los pequeños momentos donde él pueda hacerse cargo que poco a poco se normalizará.