Los gilipollas son como los francotiradores: están en todas partes y situados de forma estratégica.
Con esto quiero decir que vayas a dónde vayas vas a topar con este subgénero humano. Lo que pasa es que a muchas nos educan a fuego en no molestar, en complacer a todos y que hay que hacer lo posible (ceder) porque otros estén bien (a nuestra costa)
¿Qué pasa? Que los gilipollas lo saben y lo usan.
Si fueras una merdellona, una bajunaca no te diría ni mu.
No te digo que llegues a eso, pero cuando se de el caso toda esa energía que vuelcas contra tí en forma de ansiedad se la puedes echar encima: grita, llora y clama que tu vida es un infierno por su culpa (o lo que se te ocurra) no te dejes nada dentro.
Lo malo pal malo