Recientemente se han visto situaciones lamentables en las que personas acudían al centro de salud y los «profesionales» l@s juzgaban y achacaban todas sus dolencias a su peso. No obstante, hoy no va de eso este post, hoy va para contar mi experiencia realmente buena en centros de salud públicos. Si es verdad que en una ocasión un endocrino me echó la bronca humillante del siglo «que como estaba así a mi edad, que si no me daba verguenza, etc» y me quiso tratar con medicamento para la diabetes tipo 2 para bajar de peso, cuando mi analítica estaba bien, por decirle que estaba muy deprimida y tener controlado ya el hipotiroidismo con medicamentos. Dejé de ir a ese especialista, aunque hoy se ha demostrado que si, que cierto medicamento para la diabetes es eficaz contra la obesidad, me quería tratar de algo que no tenía nada que ver, en lugar de recomendarme otro especialista. Aparte de ese doctor, he pasado por varios médicos de cabezera, hombres y mujeres, flac@s y gord@s y tengo que decir que nunca me he sentido juzgada por mi peso con ell@s, y me han tratado la dolencia de la que me aquejaba con gran profesionalidad, basándose en mis analíticas y capacidades físicas. Pero el público tiene sus límites, y tuve que ir al privado para atención psicológica y de ahí vieron que algo iba mal y enseguida me derivaron a psiquiatría. Hoy después de dos años y medio puedo decir que estoy saliendo de una depresión y que estoy viva básicamente gracias a una mútua y la ayuda de medicació y terapia. Sigo gorda, pero no deprimida, con energía, fuerza y ganas de vivir, aunque con muchos gastos médicos. ¿A cuánta gente conseguiríamos ayudar a salir adelante si la sanidad pública contemplara la salud mental? Muchas madres, padres, hermanas y hermanos, hijas e hijos seguirían hoy vivos. Cuando el derecho más grande, el derecho a la vida, se tome enserio, en ese momento, podremos decir que el estado español es un estado en igualdad de derechos. Hasta entonces no, es un estado injusto en muchos aspectos, miles de impuestos a asalariados y autónomos y miles de restricciones para los que menos tienen. Injusto.