Siento todo lo que has sufrido, pero me alegro de que hayas pasado página y seas una mujer fuerte, firme y con las cosas muy claras. Supongo que te ha costado terapia y tiempo, pero ahora eres libre de culpa y malos sentimientos.
Yo no puedo ponerme en tu piel porque mis padres siempre han sido tremendamente buenos con nosotros, pero lo que dices es cierto. No por ser padres, tienen que ser buenas personas.